Hola somos María Velarde y Juncal Ramos, alumnas de 1ºBCT y vamos a hablaros de cómo aprender a valorarse, que aspectos son los que solemos valorar las personas y como hay que valorarse uno mismo.
Hoy en día todo el mundo habla de la autoestima, de quererse a uno mismo, de mirarse al espejo y recordarse a uno mismo que vale mucho.
Según la RAE el significado de la palabra valorar es "reconocer, estimar o apreciar el valor o mérito de alguien o algo" y de acuerdo con la definición del mismo diccionario autoestima es la valoración positiva de sí mismo.
Las personas siempre valoramos a los demás y nos valoramos a nosotros mismos de manera positiva o negativa, y para ello siempre nos fijamos en algo. Es importante que a la hora de valorar a alguien tengamos claro que estamos haciendo porque para muchas personas no es fácil aceptarse y por eso la autoestima es tan importante en las personas, porque lo primero de todo es aceptarse a sí mismo. Una persona tiene que estar contenta con lo qué es y siempre se tiene que poner metas y propósitos para que crezca como persona.
Hay muchos aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de valorarse pero el primero y al parecer, el aspecto al que le damos más importancia a la hora de valorarnos es el físico.
Las personas le damos mucha importancia al físico porque somos muy superficiales, y lo que más nos preocupa es lo que piense la gente de nuestra apariencia. La apariencia física de una persona es cómo la ven y perciben otros individuos. Es una de las componentes principales de la comunicación no verbal. Por eso le damos tanta importancia.
Lo primero que hacemos al ver a alguien es calificarla de guapa o fea. Normalmente a las personas que consideramos guapas las solemos atribuir cualidades y virtudes buenas que pueden que luego no las posean; con las feas, hacemos todo lo contrario. Siempre les buscamos defectos aunque no los tengan.
Cuando nos valoramos a nosotros mismos, hacemos lo mismo. Siempre nos fijamos en nuestro físico pensando qué podrán criticar los demás de él. Y lo de valorar el físico le afecta mucho a las niñas. Nosotras nos solemos preocupar por nuestro peso, por si estamos gordas o delgadas y le damos tanto valor, que muchas de nosotras caemos en enfermedades como la anorexia o la bulimia cuando en verdad no hemos pensado en la posibilidad de caer en estas enfermedades. Estas enfermedades aparecen cuando el peso se convierte en un enemigo. Os vamos a explicar en que consisten estas enfermedades.
La bulimia es un trastorno alimenticio que hace que las personas que padecen esta enfermedad no sean capaces de controlar los impulsos que les llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza que sienten después de estos atracones hace que se provoquen vómitos para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.
En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar.
Los bulímicos se ven gordos, incluso cuando su peso es normal; se avergüenzan de su cuerpo y lo rechazan, por lo que intentan hacer dieta en todo momento.
La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Estos enfermos no sienten placer al darse los atracones de comida, solo buscan saciarse. Pero después de ingerir todo lo encuentran se sienten mal consigo mismos y creen que la única salida que les queda es el vómito.
La anorexia consiste en un trastorno que se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos. Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico.
Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia. Esta enfermedad suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.
Otra de las cosas fundamentales a la hora de valorarse es la autoaceptación, que como su propio nombre indica es aceptarse a uno mismo con sus virtudes y carencias, y es imprescindible. Y es que aceptarse no es siempre una tarea fácil.
Una vez que hemos aceptado nuestro físico, también nos quedan otros aspectos que afrontar como es nuestra personalidad y nuestro pasado. No aceptarnos puede tener serias consecuencias como una autoestima baja, sentimientos de culpabilidad e inseguridad o incluso trastornos psicológicos y alimenticios como los que hemos explicado con anterioridad.
Las personas que suelen tener una autoestima baja suelen ser personas pesimistas mientras que las que tienen una autoestima normal sin tener porque ser alta son personas optimistas.
Los términos optimismo y pesimismo describen el modo en que las personas interpretan las cosas buenas y malas que les suceden.
Los pesimistas creen que probablemente no resolverán nunca sus problemas, y suponen que sus problemas son consecuencia de sus propios fracasos y defectos personales, que tienen por imposibles de cambiar.
Los optimistas creen que sus problemas son temporales y que se deben a la mala suerte o a circunstancias incontrolables. Los optimistas creen que sus problemas se resolverán con el paso del tiempo, o que ellos mismos resolverán sus problemas. Cuando los optimistas advierten que ellos mismos tienen defectos o faltas, suponen que son capaces de mejorarse a sí mismos.
Y por último, otro factor importante que hay que tener en cuenta, es la confianza en uno mismo. La confianza en uno mismo no es una cualidad natural. A unos les sobra y a otros les hace falta. Las personas que no tienen confianza en sí mismas se infravaloran constantemente, y no imaginan que otros puedan encontrarles alguna cualidad. La falta de confianza simplemente les impide tomar iniciativas e ir hacia adelante. No creen en lo que hacen, así que dejan de intentarlo. Por eso, la confianza en uno mismo permite pensar de una forma autónoma, y actuar más libremente, aportando así a las relaciones con los otros un carácter más auténtico y abierto. Para tener esta confianza, es muy importante la aceptación y es un pilar importante a la hora de actuar en público.
En resumen, lo que nosotras pretendíamos con esta exposición es que fuera, entretenida y llevadera, y cuando decidimos hacerla, elegimos un tema interesante en nuestra opinión; la personalidad, los temas que se refieren al físico, a nosotras nos importa y nos interesa mucho.
Bueno, esta ha sido nuestra exposición. Esperamos que os haya gustado y no os hayáis aburrido, y que tengáis en cuenta estas cosas por si alguna vez os sentís identificadas con algunas de estas situaciones y no sabéis como afrontarlas.
Gracias por vuestra atención.